sábado, 20 de abril de 2013

Huellas del recuerdo

Hace unas semanas, se nos encomendó un curioso reto: hacer nuestra propia autobiografía. Y he de confesar que hasta ese momento no me había dado cuenta cuán difícil es escribir sobre la vida de una misma sobre todo cuando se trata de recordar hechos y vivencias tan lejanas como los primeros años de vida.
   Después de unos días de arduo trabajo, serias investigaciones y unos cuantos interrogatorios a familiares y amigos hallé la mejor manera de contar la "historia de mi vida".

   Todo comenzó un 8 de enero de 1988 en Mérida, una pequeña ciudad extremeña. De repente sin saber cómo ni por qué ahí estaba yo, bajo el nombre de Raquel y ante un mundo lleno de aventuras y retos por descubrir. Viví mis primeros años en La Zarza, un pueblito cerca de la ciudad. Echo la mirada atrás y no puedo evitar sentir cierto aire de nostalgia al recordar que pasé allí una de las mejores etapas de mi vida, la niñez. No existían preocupaciones, agobios, prisas... y el tiempo parecía ir mucho más despacio que ahora. 
     A la temprana edad de  ocho años, sufrí un duro golpe cuando me enteré de que debía abandonar mi pueblo natal, dejar mis amigos y familiares mas queridos porque la familia se transladaba a la gran ciudad. Fue entonces cuando nos mudamos a Pamplona. Una nueva vida nos esperaba, totalmente diferente a la que conocíamos. Sin embargo, nunca hemos perdido el vínculo con nuestra tierra. Por lo que gran parte de mi infancia me la he pasado viajando de aquí para allá. Recuerdo con especial cariño aquellos veranos en el pueblo cuando nos sentábamos alrededor de mis abuelos para que nos contaran sus batallitas. Y aquellas calles pobladas de vecinas sentadas en las puertas de sus casas charlando con la sintonía de la radio de fondo.
    Poco a poco fui creciendo y aquellos maravillosos tiempos se fueron quedando atrás. A la edad de 18 años fue cuando comenzó la verdadera aventura. Cuando se supone que ya había madurado lo suficiente como para escoger el camino que marcaría el resto de mi vida. Debía decidir carrera, universidad y el mayor reto de todos: ¿cómo haría para conseguir todo aquello que me había propuesto?.
    En todo momento tuve muy presente la gran lista de valores que me habían inculcado desde niña y decidí que quería seguir con mi formación académica pero que lo haría a mi manera. Por ello, y bajo el famoso lema de mi padre "el que algo quiere algo le cuesta", comencé a trabajar para sacar adelante mis estudios y evitar así el gran peso económico a mis padres. Pensé "soy joven, cabezota y creo que puedo con esto" y hasta día de hoy no me he arrepentido en ningún momento de haber tomado esta decisión. Soy de las que piensan que todo lo que requiere un esfuerzo merece aún mas la pena. 

      Ya han pasado unos años desde entonces y puedo decir, orgullosa, que esta experiencia me ha hecho crecer mucho como persona. Me hace llevar un intenso ritmo de vida y mantener una lucha constante con el tiempo, mi gran enemigo, ya que él se dedica a avanzar segundo tras segundo, y yo me centro mas en llegar a tiempo antes que el mismo tiempo.  
    Por ello, Universidad, trabajo y mi amado tiempo libre se han convertido en tres de los factores mas importantes de mi vida hoy en día. Podría decirse que mi ritmo de vida es frenético. Pero a pesar de que a muchos os pueda resultar un tanto estresante, es lo que me ayuda a alcanzar mi gran meta. 

    Y dado que soy de la opinión de que a las personas se nos conoce por lo que hacemos, qué mejor manera de darme a conocer que con esta pequeña biografía. 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario